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Oficina del Secretario de Prensa
13 de noviembre de 2008

Declaraciones del Presidente en el Debate de Alto Nivel sobre Diálogo Interreligioso ante la ONU
Sede de la ONU
Nueva York, Nueva York

11:00 A.M. EST

EL PRESIDENTE: Señor Secretario General, distinguidos invitados, damas y caballeros: A Laura y a mí nos complace estar de regreso aquí en la ONU, y les agradezco por la oportunidad de dirigirme una vez más a la Asamblea General.

Quiero agradecerle al Rey Abdalá de Arabia Saudita por su liderazgo y por convencernos a todos para que nos reunamos y hablemos sobre la fe. Les agradezco a los participantes que reconocen el poder transformador e inspirador de la fe.

President George W. Bush addresses his remarks Thursday, Nov. 13. 2008, at the United Nations High-level Debate on Interfaith Dialogue at the United Nations General Assembly in New York. President Bush said religious belief has "sustained me through the challenges and joys of my presidency."  White House photo by Eric Draper Una de mis convicciones fundamentales es que existe un Dios Todopoderoso, y que todo hombre, mujer y niño en la faz de la Tierra está hecho a Su semejanza. Muchos años atrás, la fe cambió mi vida. La fe me ha sostenido a través de los desafíos y alegrías de mi presidencia. Y la fe me guiará el resto de mis días.

Sé que muchos de los líderes reunidos en esta asamblea han sentido también la influencia de la fe. Tal vez profesamos diferentes credos y practicamos nuestra religión en diferentes lugares, pero nuestra fe nos lleva a valores comunes. Creemos que Dios hace un llamado para que amemos a nuestro prójimo y nos tratemos con compasión y respeto mutuos. Creemos que Dios hace un llamado para que respetemos la dignidad de toda vida y nos pronunciemos en contra de la crueldad y la injusticia. Creemos que Dios hace un llamado para que vivamos en paz y nos opongamos a todos aquellos que usan Su nombre para justificar la violencia y el asesinato.

La libertad es un don de Dios a todo hombre, mujer y niño, y esa libertad incluye el derecho de toda persona de practicar su religión de la manera que desee. Hace sesenta años, miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas reconocieron esta verdad fundamental cuando adoptaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La declaración proclama que todos tienen el derecho de escoger o cambiar de religión, y el derecho de practicar su religión en privado o en público.

Estados Unidos ha apoyado firmemente la adopción de la Declaración Universal... Es más, la delegación estadounidense fue dirigida por una ex Primera Dama, Eleanor Roosevelt. Cuando votamos a favor de la Declaración Universal, el pueblo estadounidense reafirmó una convicción que data del inicio de nuestra nación. Fueron personas que buscaban refugio de la persecución religiosa las que sentaron las bases de nuestro país. La Primera Enmienda de nuestra Constitución les garantiza a todos "el libre ejercicio" de su religión. Y a través de las generaciones, nuestra nación ha ayudado a defender la libertad religiosa de otros en todo tipo de actos, desde la liberación de los campos de concentración en Europa hasta la protección de musulmanes en lugares como Kosovo, Afganistán e Iraq.

Actualmente, Estados Unidos continúa con esa noble tradición de hacer de la libertad religiosa un elemento central de nuestra política exterior. Hemos creado la Comisión Internacional para la Libertad Religiosa a fin de observar el estado de la libertad religiosa en todo el mundo. Alentamos firmemente a los países a que comprendan que la libertad religiosa es la base de una sociedad con salud y esperanza. No tememos defender a los disidentes religiosos y creyentes que practican su fe, incluso cuando no es bienvenida.

Una de las mejores maneras de proteger la libertad religiosa es contribuir al surgimiento de la democracia. Los gobiernos democráticos no son todos iguales. Cada uno refleja la historia y tradiciones de su propio pueblo. Pero una manera... pero una de las características que define a toda democracia es que le da cabida a personas de todos los orígenes y religiones. Las democracias permiten que personas con diversas opiniones hablen sobre sus diferencias y vivan en armonía.

La expansión de la democracia también representa la vía más promisoria hacia la paz. Las personas que tienen la libertad de expresar sus opiniones pueden desafiar las ideologías del odio. Pueden defender sus creencias religiosas y pronunciarse en contra de quienes tratan de tergiversarlas a favor de propósitos malvados. Dándoles una alternativa de mayor promesa a sus hijos, pueden evitar que caigan bajo la influencia de extremistas.

Durante los últimos ocho años, he tenido el privilegio de ver que la libertad y la fe pueden llenar a las personas de optimismo y llevar al mundo hacia la paz. Recuerdo claramente a una congregación en el estado de Kansas, en mi país, cuyos miembros permanecieron juntos y oraron juntos incluso después de que un tornado derrumbara su iglesia. He visto fieles enfermeros en el continente de África que toman pacientes de SIDA a quienes se daba por muertos y les devuelven la salud. He visto madres en todo el Oriente Medio cuya fe las lleva a soñar con un futuro mejor y más pacífico para sus hijos, un sueño compartido por madres de todo el mundo.

Les agradezco a todos los países que participan en el diálogo de hoy. Por medio del diálogo podemos acercarnos más al día en que se responda a nuestras plegarias por la paz y libertad, y en que todo poblador de la Tierra goce de los derechos y la dignidad que Dios Todopoderoso le ha otorgado.

Que Dios los bendiga. (Aplausos.)

END 11:06 A.M. EST