The White House
President George W. Bush
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Oficina de la Primera Dama
9 de julio de 2007

Declaraciones de la Primera Dama en el Congreso de la Casa Blanca sobre las Américas
Hyatt Regency Crystal City
Arlington, Virginia

1:55 P.M. EDT

SEÑORA BUSH: Muchísimas gracias a todos. Muchas gracias. Estoy muy contenta de estar hoy aquí con ustedes en esta importante cumbre. Deseo agradecer la presencia de Carlos Gutiérrez, secretario de Estados Unidos…  secretario de Comercio de Estados Unidos, quien nos acompaña, Departamento de Comercio; el Dr. Tom Shannon, secretario adjunto para asuntos del Hemisferio Occidental, quien también nos acompaña hoy.

Miembros del cuerpo diplomático, bienvenidos. Líderes cívicos, religiosos y empresariales, distinguidos invitados… bienvenidos. Y gracias por venir al Congreso de la Casa Blanca sobre las Américas. Este congreso reúne a personas de muchas nacionalidades y oficios, unidas por un objetivo: mejorar las oportunidades y el nivel de vida en todo el Hemisferio Occidental.

Impulsar este objetivo es la responsabilidad compartida de todos los países del continente americano. En el Hemisferio Occidental hay 35 naciones, pero somos una comunidad regional. A nuestros pueblos los unen vínculos comerciales, familiares y religiosos que las fronteras no pueden contener. Y a nuestros ciudadanos los unen los mismos sueños: proporcionar sustento para sí mismos y sus familias, ver a sus hijos crecer con educación y salud, y tener la libertad para aprovechar su talento al máximo… independientemente de raza, estatus o ingresos.

Hoy, Estados Unidos se une a países de todo el Hemisferio Occidental para ayudar a la gente a lograr estas ambiciones compartidas. Por medio de la Corporación del Desafío del Milenio, (Millennium Challenge Corporation), nos hemos asociado con países latinoamericanos que invierten en sus pueblos, promueven la libertad económica y se esfuerzan por lograr la transparencia.

Estados Unidos ha firmado pactos de MCC por un valor de $850 millones con El Salvador, Honduras y Nicaragua. Nuestras concesiones del Millennium Challenge Compact apoyan el desarrollo de estos países con sus estrategias… estrategias que invertirán en agricultura, afianzarán comunidades rurales, mejorarán la educación e infraestructura, y ayudarán a eliminar la pobreza.

Por medio de nuestro gobierno y la generosidad de ciudadanos privados, Estados Unidos se esfuerza por desarrollar instituciones cívicas, que ofrezcan a los latinoamericanos mayor independencia y autosuficiencia. Y estamos particularmente orgullosos de asociarnos con las naciones del Hemisferio Occidental en dos objetivos que las sociedades fuertes requieren: buena salud y educación.

En toda América Latina, casi la cuarta parte de los niños en edad escolar no están matriculados en la escuela. De los niños que sí van a la escuela, muchos no se gradúan. En toda la región, más de 40 millones de adultos no pueden leer. Muchos pobladores indígenas y rurales no tienen acceso a educación formal.

Desde el 2002, el gobierno de Estados Unidos ha proporcionado más de $200 millones para mejorar la educación en el continente americano. Por medio de programas como los Centros de Excelencia para la Capacitación de Maestros (Centers of Excellence for Teacher Training), nuestro gobierno ha ayudado a capacitar a miles de maestros… y ha ayudado a que casi medio millón de niños sean mejores lectores.

Por medio de la USAID, los niños que viven al margen de la educación formal pueden beneficiarse de programas como EDUCATODOS, en Honduras. Por medio de EDUCATODOS, voluntarios de la comunidad usan programas interactivos de radio para enseñar a niños del primer al noveno grado, educando así a más de 100,000 estudiantes rurales al año.

Estados Unidos apoya los intercambios de persona a persona que mejoran la educación en todos los países del continente americano. Nuestras instituciones superiores y universidades cooperan en programas de estudios en el extranjero. Por medio de becas otorgadas por el Departamento de Estado, más de 5,000 jóvenes de zonas rurales en América Latina han venido a estudiar a Estados Unidos.

Todos los años, Estados Unidos envía a más de 400 de sus cerebros más brillantes a América Latina por medio del programa Fulbright. Mientras estudian, hacen investigaciones y enseñan, los generosos becarios de la Fulbright participan activamente en las culturas de sus países anfitriones: Entrenan equipos de béisbol para jóvenes en Argentina; enseñan fotografía en Brasil; asesoran a jóvenes en Jamaica; trabajan en organizaciones que otorgan micropréstamos a ciudadanos de Ecuador, y mejoran la educación de estudiantes en todo el Hemisferio Occidental.

Estados Unidos está trabajando con gente de toda América Latina para mejorar el nivel de lectura. En marzo, visité el programa AlfaSol en Brasil, que moviliza a comunidades enteras para que se responsabilicen por la educación de sus ciudadanos… y ha enseñado a más de 5 millones de brasileños a leer. AlfaSol fue uno de los programas que participaron en el Congreso de la Casa Blanca sobre Alfabetización en el Mundo (White House Conference on Global Literacy), el cual presidí en Nueva York el pasado septiembre.

En ese congreso, también escuchamos a Gonzalo Fiorilo, director del programa ALFALIT de Bolivia. En Bolivia, más de 700,000 personas son analfabetas, muchas de ellas concentradas en comunidades indígenas rurales. Con el respaldo de la USAID y la ayuda de iglesias locales y ONG, los instructores de ALFALIT enseñan a la gente a leer, escribir y contar tanto en español como en su idioma autóctono.

En el White House Conference on Global Literacy, Gonzalo contó sobre el caso de Emiliana, una señora que vivía en un pueblito de Bolivia. A las tres de la mañana, al hijo de dos años de Emiliana le dieron convulsiones y perdió el conocimiento. Emiliana lo llevó inmediatamente al hospital, pero no pudo encontrar a nadie que la ayudara. Con las aptitudes de lectura que desarrolló por medio de ALFALIT, Emiliana siguió los letreros hasta que encontró una sala de urgencias, y un médico de guardia.

Más tarde, Emiliana pudo leer y seguir las instrucciones que el médico le había escrito, hasta que su hijito se recuperó del todo. Dice Emiliana, “Nunca imaginé que el que yo supiera leer le salvaría la vida a mi hijo”.

Estados Unidos está ayudando a salvar vidas en todo el continente americano al mantener a la gente en buena salud. Nuestro país respalda a todos los que alimentan a los hambrientos, consuelan a los afligidos y sanan a los enfermos, dondequiera que estén. Desde el 2001, el gobierno de Estados Unidos ha proporcionado más de $1,000 millones para mejorar la atención de salud en el Hemisferio Occidental.

He sido testigo del impacto de estos recursos en el programa Camino Seguro en Guatemala. Fundado por un voluntario estadounidense y con el apoyo de USAID, Camino Seguro atiende a niños cuyos padres se ganan la vida recogiendo desechos en el basural de Ciudad de Guatemala.

Camino Seguro apoya la educación de los niños y tiene una clínica y un programa de nutrición. Los niños reciben comidas sanas con vegetales, legumbres, arroz y carne. Los niños pequeños también reciben dos tazas de leche al día y vitaminas. Para muchos niños, los voluntarios de Camino Seguro les proporcionan la única comida del día.

Los ciudadanos están también respondiendo individualmente al llamado de ayuda en nuestro hemisferio. Por medio de “Operation Walk”, médicos, enfermeros y anestesiólogos de Estados Unidos viajan para trabajar con doctores panameños para tratar a pacientes de bajos ingresos. “Operation Smile” envía voluntarios médicos a reparar labios leporinos y paladares hendidos de niños en Bolivia.

Desde 1961, más de 58,000 estadounidenses se han ofrecido como voluntarios para el Cuerpo de Paz en América Latina y el Caribe. En el transcurso del día, me reuniré con los nuevos voluntarios que partirán a Honduras, el país que ocupa el segundo lugar en tamaño del contingente del Cuerpo de Paz. Voluntarios dinámicos irán en autobús a aldeas remotas de Honduras. Muchos trabajarán solos, lejos de casa. Los miembros del Cuerpo de Paz se unirán a gente en comunidades rurales para proteger el medio ambiente, mejorar el acceso a agua potable y ayudar a detener el contagio del VIH/SIDA.

Esta mañana, el Presidente Bush mencionó a los muchos ciudadanos estadounidenses que se ofrecen como voluntarios en el Hemisferio Occidental y dijo que esperaba que hubiese un sitio de Internet para que los otros interesados puedan averiguar cómo pueden tener un impacto positivo. Bueno, les tengo buenas noticias. Hay un sitio de Internet… (risas)… que destaca oportunidades de servicio internacional. Operado por USAID y USA Freedom Corps, www.volunteersforprosperity.gov le muestra a la gente maneras en que pueden ayudar alrededor del mundo, incluida América Latina. Nuevamente, es www.volunteersforprosperity.gov… esto es, g-o-v. Muchos socios de Volunteers for Prosperity están trabajando para mejorar la atención de salud en el Hemisferio Occidental.

El VIH/SIDA es una de las mayores crisis humanitarias de todos los tiempos, y una amenaza urgente en nuestro hemisferio. Aquí en Estados Unidos, más de un millón de personas están infectadas. Además, en toda América Latina y el Caribe, casi 2 millones de personas viven con el VIH y SIDA. El SIDA cobra decenas de miles de vidas todos los años.

Estados Unidos se ha aliado con otros gobiernos para vencer esta epidemia por medio del Plan de Emergencia del Presidente para la Lucha contra el SIDA (President’s Emergency Plan for AIDS Relief o PEPFAR). Dos países objetivo del PEPFAR están aquí en el Hemisferio Occidental: Guyana y Haití. En estos países, el PEPFAR apoya el tratamiento antirretroviral de más de 12,000 personas, tiene a miles de huérfanos bajo su cuidado y cubre el costo de los medicamentos que ayudan a las mujeres embarazadas con el VIH a dar a luz a bebés sin VIH.

Estados Unidos se enorgullece de asociarse con nuestros vecinos para mejorar la salud de la mujer. Y una de las grandes amenazas a la salud de la mujer en países de todo el mundo es el cáncer de mama. En Estados Unidos, hemos alcanzado grandes logros en la lucha contra esta enfermedad. Hace veinticinco años, a las mujeres les avergonzaba hablar sobre el cáncer de mama, y no sabían lo que podían hacer para tomar las riendas de su propia salud. Sin embargo, hoy en día, las mujeres sí hablan sobre el cáncer de mama. Participan en carreras a favor de una cura y acuden en grupo a hacerse mamografías. Las mujeres se benefician de la detección temprana que, entre las medidas disponibles actualmente, es lo más aproximado a una cura.

Gran parte de estos logros se deben al trabajo de la Susan G. Komen Foundation, que fue creada por mi amiga, Nancy Brinker, en honor de su hermana, Susan, que murió de cáncer de mama. Creo que Nancy está entre los espectadores. Allí está Nancy… Embajadora Nancy Brinker. (Aplausos.)

Ahora, Susan G. Komen for the Cure está trabajando para salvar vidas alrededor del mundo… incluida América Latina.

Para muchos países del Hemisferio Occidental, el cáncer de mama es un problema urgente de salud. En México, por ejemplo, 40 por ciento de los casos de cáncer de mama llevan a la muerte. En Costa Rica, esa cifra es 44 por ciento. A muchas mujeres se les diagnostica el mal demasiado tarde, en las fases clínicas II y III. Un estudio reciente por el Instituto Nacional de Salud (National Institutes of Health) encuestó a mujeres latinoamericanas de más de 60 años de edad para determinar cuántas se habían sometido a una mamografía en los dos años previos. Los resultados son desalentadores: En São Paulo, sólo 34 por ciento de las mujeres reportó una mamografía en los dos años previos.

Nuestros países pueden abordar juntos el desafío del cáncer de mama, por medio de un programa nuevo que se está lanzando hoy: La Alianza para la Investigación y Difusión de Información sobre el Cáncer de Mama en el Continente Americano (Partnership for Breast Cancer Awareness and Research of the Americas). Este programa congrega la pericia médica del M.D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas con la red de base y los inigualables recursos educativos de Susan G. Komen for the Cure, el firme compromiso del Departamento de Estado de Estados Unidos y el Instituto Internacional de Educación (International Institute of Education), y expertos de Estados Unidos, Brasil, México y Costa Rica.

Estos aliados trabajarán con instituciones del sector privado, ONG y gobiernos para aumentar la investigación, capacitación y programas de extensión comunitaria. Ayudarán a las mujeres a que aumenten sus conocimientos y la confianza que necesitan para hacerse cargo de su propia salud. Y al hacerles frente juntos a los desafíos del cáncer de mama, ayudaremos a forjar amistades duraderas entre nuestros países.

Estas amistades están mejorando la educación y salud en todo el continente americano. Y en todo el Hemisferio Occidental, estas amistades están permitiendo que gente que vivía al margen de la sociedad prospere  dentro de la sociedad… personas como Elisangelo Souza dos Santos.

Conocí a Elisangelo en marzo, cuando visité Aprendiz, una ONG de Brasil apoyada por varias empresas estadounidenses. Cuando Elisangelo nació, sus padres eran analfabetos y no tenían acceso a atención de salud. Cuando su madre estaba embarazada de él, contrajo rubéola…y su hijo nació con una enfermedad grave que gradualmente le afectó la vista. Debido a que Elisangelo no podía ver, quedó rezagado en la escuela y abandonó los estudios. A los 14 años, Elisangelo estaba completamente ciego. Un día fue a una clínica local en busca de atención, y fue remitido a Aprendiz.

Creado por un periodista brasileño –Gilberto Dimenstein, que está aquí con nosotros hoy– Aprendiz une a escuelas, empresas, ONG, albergues y agencias del gobierno a fin de mejorar las oportunidades laborales para muchachos en situaciones precarias. Uno de los aliados comunitarios de Aprendiz es una estación de radio de São Paulo. Por medio de su práctica en la emisora, Elisangelo desarrolló aptitudes técnicas para una carrera en comunicaciones. Su confianza aumentó, y aprendió a expresarse. Elisangelo pasó el siguiente año con el programa de radio enseñando a otros jóvenes.

Hoy, está usando las aptitudes profesionales que desarrolló por medio del programa de radio en su trabajo en una compañía farmacéutica. Está estudiando para los exámenes de ingreso a la universidad y planea ser maestro.

Elisangelo dice que su universo estuvo limitado alguna vez a los departamentos para personas de bajos ingresos en las afueras de São Paulo. Ahora, Elisangelo se ha integrado a la vida de São Paulo. Sus trasmisiones se escuchan en toda la ciudad, y la gente que ha conocido por medio del negocio de radiodifusión –funcionarios de gobierno, atletas, artistas– ha hecho que ya no se sienta marginado, y le ha dado la confianza de que puede trabajar con cualquiera y tener éxito en cualquier cosa. Su experiencia en Aprendiz, Elisangelo explica, “le abrió las puertas al mundo”.

Por medio de programas comunitarios como Aprendiz, alianzas como la Breast Cancer Partnership y el trabajo de grupos cívicos como los suyos, podemos ayudar a la gente de todo el continente americano a tener acceso a mejores oportunidades, mejor salud y renovada esperanza. Gracias a todos y cada uno de ustedes por apoyar estos esfuerzos. Que Dios los bendiga, y que Dios bendiga su importante trabajo.

Muchísimas gracias a todos. (Aplausos.)

END      2:12 P.M. EDT


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