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Oficina del Secretario de Prensa
10 de enero de 2009

Discurso Radial del Presidente a la Nación

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Buenos Días.

Esta semana di mi discurso oficial de despedida a los hombres y mujeres de las fuerzas armadas de Estados Unidos en una ceremonia en el Fuerte Myer, en Virginia. En los últimos ocho años, no he tenido mayor honor que haber servido como el Comandante en Jefe de estos valientes patriotas. Y cuando Laura y yo volvamos a Tejas más adelante este mes, llevaremos con nosotros muchos recuerdos inspiradores de la valentía que hemos visto demostrar a estos valientes estadounidenses una y otra vez.

Vimos su coraje el 11 de septiembre 2001 en los miembros de las fuerzas armadas que entraron corriendo a corredores llenos de humo para salvar a sus colegas en el Pentágono - y en aviones patrullando los cielos encima de las ciudades de Nueva York y Washington, D.C.

Vimos su valentía en los días después de ese ataque, cuando los estadounidenses se aglomeraron en centros de reclutamiento en todo el país... levantaron la mano para servir... y juraron defender a nuestro pueblo y a nuestra libertad.

Vimos su valor en las fuerzas destacadas a Afganistán pocas semanas después del Nueve-Once... las que cerraron los campos de entrenamiento para terroristas... y echaron del poder al Talibán.

Vimos su coraje en las tropas intrépidas que atravesaron el desierto iraquí - y destruyeron un régimen que amenazaba a Estados Unidos.

Vimos su valentía en guerreros probados en batalla que se inscribieron por un segundo o tercer o cuarto período de servicio - e hicieron del aumento de tropas en Irak que yo anuncié hace exactamente dos años hoy uno de los mayores éxitos en la historia militar de Estados Unidos.

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han liberado a más de 50 millones de personas alrededor del mundo - y han hecho más segura a nuestra Nación. Han llevado la lucha a los terroristas en el extranjero a fin de que no hayamos tenido que enfrentarlos aquí en casa. Y el mundo ha visto algo que casi nadie creyera posible: más de siete años después del 11 de Septiembre, no ha habido otro ataque terrorista en tierra estadounidense.

Esto no es una coincidencia. Además de nuestras fuerzas militares, muchos otros estadounidenses han trabajado incansablemente para garantizar nuestra seguridad en los años desde el Nueve-Once. Oficiales del orden público han trabajado para hacer seguro a nuestro país y han permanecido vigilantes contra ataques futuros. Analistas de inteligencia han rastreado información que nos ha permitido desmantelar complots terroristas antes de que llegaran a nuestro territorio. Y agentes de seguridad del territorio nacional han trabajado para proteger nuestros puertos, nuestras fronteras y nuestros cielos.

Tenemos una deuda de gratitud con todos estos patriotas. Debido a su devoción al servicio, muchos estadounidenses viven sus vidas sin el temor y la incertidumbre que sintieron en los días inmediatamente después del Nueve- Once. Esta seguridad continua ha sido una bendición - pero no debemos jamás permitir que fomente la autocomplacencia. Estados Unidos aún tiene enemigos acérrimos empeñados en atacar a nuestra Nación y a nuestro pueblo.

Y debemos continuar vigilantes mientras exista esa amenaza.

Yo sé que nuestros hombres y mujeres en uniforme han permanecido vigilantes. Estos estadounidenses responden al llamado para defender la libertad cuando esté bajo ataque. Comprometen sus vidas para defender la democracia y mantener seguro a nuestro país. E inspiran a una Nación con su abnegación y su coraje. Yo me siento orgulloso de haber servido como su Comandante-en-Jefe.

Gracias por escuchar.


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